martes 11 de septiembre de 2007

11-S ... un día para olvidar


Dos torres humeantes marcaron el inicio del S XXI, un atentado que cambió para siempre el devenir del mundo occidental y que provocó una guerra abierta pero encubierta con el mundo islámico. Ahora el enemigo no era un país concreto, como ocurrió durante la guerra fría, sino un puñado de células repartidas por medio mundo con una orden concreta:. Hacer el mayor daño posible en la población civil. El 11-S fue el inicio de un fin que no sabemos hacia dónde se dirige.

Primero fue Afganistán, una guerra auspiciada desde los despachos de Naciones Unidas, permitida como si un Estado soberano fuese el culpable de albergar en su seno a células terroristas. Todo un país convertido en objetivo de unas bombas que no sólo acababan con los enemigos, sino contra todo lo que se movía. Una guerra que fue permitida por toda la comunidad occidental, incluyendo la Unión Europea. Una guerra contra la que nadie clamó. Contra la que nadie clama. No hubo pancartas de “No a la Guerra”, no hubo movimientos civiles en contra de la misma. Fue permitida y es permitida con envíos de tropas en “misión humanitaria”. Es silenciada por los medios, a pesar de que los atentados se repiten semana tras semana. Pero no pasa nada, la ONU dio su visto bueno. Ya podemos dormir tranquilos.

Y llegó Irak. Y las manifestaciones. Y la maldita foto de las Azores, que ninguna falta nos hacía. Otros países han colaborado más estrechamente en el conflicto, pero ninguno más abiertamente como nosotros, y la pérfida albión. Y la hipocresía de los que luchaban por el petróleo, en ambos bandos, en el de los partidarios de la guerra y en el de sus detractores. Los que querían entrar y los que querían mantenerse. Y se olvidaron de Afganistán, porque ya no había nada que hacer allí. Todos, los unos y los otros.

Luego vino Madrid, un 11-M que quedará marcado a sangre y fuego en la mente de todos aquéllos que vivimos ese día en primera persona. Con calles y plazas abarrotadas de gente, gente con la mirada perdida, gente que no dudó en dar lo mejor de sí, que demostró que una ciudad son sus habitantes y que todos íbamos en aquéllos trenes, porque nos pudo pasar a cualquiera. Nos puede pasar a cualquiera. Madrid, una ciudad reventada por múltiples atentados, vivió aquél día como si fuese el primero. Nada justificaba aquélla masacre, como nada justifica las que cada día se producen en Irak o en cualquier otro país del mundo. Porque buscar excusas o motivaciones para un atentado terrorista es perder el tiempo. Porque siempre van a tener algún motivo, porque en realidad no hay ninguno. Porque nada justifica poner un coche bomba en la puerta de un mercado de Bagdad poblado de mujeres y niños, del mismo modo que nada justifica colocar mochilas bomba en trenes de trabajadores que no tienen más culpa que madrugar para llegar a su puesto.

Y luego llegó Londres y nadie está a salvo de ser el próximo objetivo. El resultado de la caída de aquellas torres no puede ser más desolador. Cientos de miles de muertos en todo el mundo... y los que quedan. Estamos en guerra, que nadie lo dude. Una guerra abierta y encubierta con un objetivo difuso, que ha sido vilmente representado en dos países que, tuviesen o no que ver, estaban poblados por gente que nada había hecho. Como nosotros.


11-S una fecha para el olvido.


3 comentarios:

La interrogación dijo...

No, no para olvidar. Para grabar a fuego lento. Para dejar en pinturas rupestres que las generaciones venideras conozcan el mundo tan desgraciado que vivimos.
No olvidar para saber reconstruir para vivir sin guerras ni intereses de los más grandes.

Inquina Colectiva dijo...

Me gusta la visión apolítica de tu publicación. En mi blog reconozco que se me ve un poco el plumero.

Estoy de acuerdo en prácticamente todo lo que dices, solo que si hay que poner peso de culpabilidad en una balanza, se me desborda por un lado. Se h mantenido durante muchos años un tipo de política que ha dado unso frutos: Dictadores impuestos por todo el mundo y guerras por beneficios económicos, mirando hacia otro lado en muchas ocasiones.

calle el explolio dijo...

gibraltar, siempre aciago para españa