viernes 30 de noviembre de 2007

Vamos a jugar


Recuerdo cuando era pequeño que me encantaba ir a un bar que había cerca de mi casa a jugarme una partida a la máquina que allí tenían. Estaba cerca de la puerta y nos juntábamos un buen montón de chavales mirando y jugando. Siempre había alguno que era capaz, con 25 pesetas, de acabarse el juego (lo que les había costado nadie lo sabía, pero seguro que mucho más de lo que cuesta hoy un videojuego). Eran los que ponían sus iniciales en la tabla de records, esa a la que yo sólo accedía cuando traían algún juego nuevo.

Esa es otra, el día que cambiaban la máquina había verdadera expectación. Y es que mucho había costado dominar la que ya había como para tener que volver a empezar de nuevo. ¿Y si la que traían no nos gustaba? Lo cierto es que pocas veces pasó eso. Recuerdo con especial cariño el “Ghost’n’Goblins”, que conseguí acabarme tras muchos intentos. Y es que, entonces, los personajes no tenían vidas y vidas. Si te tocaban, estabas muerto. Y con sólo tres vidas tenías que rescatar a la princesa. Complicado de verdad. El que odié con toda mi alma fue el “Shinobi”: tú eras un ninja que tenía que enfrentarse a cientos de enemigos, a cada cual más complicado. Cada nuevo nivel era un desafío casi imposible. En el bar había dos que siempre se lo acababan. Era una gozada verles jugar durante media hora seguida sin casi pestañear. Yo no pasaba del tercer nivel ni a tiros.

Y eso era lo divertido. A lo mejor no tenías mucho dinero en el bolsillo –la mayoría de las veces- pero era todo un ritual ir a ver a otros niños. Los había muy buenos y otros muy malos. Pero allí nos juntábamos todos y luego, si se terciaba, nos íbamos a jugar a algo en la calle. Sí, en la calle. ¡¡Qué tiempos!!. Hoy, salvo excepciones, los niños ya no juegan en la calle. Aunque eso sería tema para otra entrada.

Hace ya algunos años descubrí un programa para ordenador que te permite reproducir con total fidelidad aquéllas máquinas de mi infancia. Se llama MAME, es gratuito y junto con otros archivos llamados Roms, puedes rememorar aquéllos tiempos sin gastarte ni un duro. Los juegos son exactamente los mismos, hasta tienes que echar monedas virtualmente para que funcionen. Aunque esta vez no hay que gastarse la pasta de verdad… y tampoco están tus amigos de entonces alrededor alentándote o echándose unas risas a tu costa. No todo puede ser perfecto. ¿no? MAME casi lo es. En esta dirección está todo lo que puedas pedir, aunque en el emule hay paquetes con cientos de juegos. Todo un hallazgo.


5 comentarios:

Inquina Colectiva dijo...

A mi hace 4 años me dió por instalar de nuevo uno de los "Indiana Jones". Última vez que hago una cosa similar. Cuando lo vi me dió una sensación de cutrez y aburrimiento... y me dió mucha pena, porque pasé horas muertas con ese juego pero te das cuenta que ya no es lo que era. Como tu dices, bajar a las maquinitas era un ritual y sacabas amigos. Todo cambia y no se me ocurre volver a estropear un recuerdo como el que tuve con el Indi.

Espero que no te pase a ti lo mismo que me paso a mi.

La interrogación dijo...

Pues sin los amigos alrededor y el olor del bar, seguro que ya no es lo mismo aunque en un momento de nostalgia...
Besos

http://vitruvia.wordpress.com dijo...

Buah!!, yo me pirraba por la de la guerra de las galaxias. Hoy voy justita de tiempo, pero en cuantito pueda me paso un rato.

(Por cierto, he decidido rebelarme a blogger y su intento de censurar a cualquiera que no sea de "los suyos", así que ahora, ante la no opción de poner mi link en la firma, lo pondré completo. Espero que no te moleste)

Glory dijo...

Realmente es un gran hallazgo jaja ... pero no es lo mismo, le falta la esencia de los amigos, del ambiente. Yo prefiero quedarme con el recuerdo.

zanzara dijo...

Yo también viví una infancia de juegos en la calle, las ciatrices de mis rodillas están de testigos, jeje!! Y es una pena que eso se haya perdido, la verdad...

Besos!