martes 15 de abril de 2008

Una escena

Observaba una escena curiosa. Tres personas sentadas en una mesa, tras la comida. Las tres, en silencio, habían sacado sus teléfonos móviles y se entretenían, imagino, enviando algún mensaje. Posiblemente una lo hubiese sacado primero, con la excusa de la premura para dar alguna noticia, alguna orden o, sencillamente, para decir algo a alguien que no está presente. Un hola, un adiós. Vaya Ud. a saber. Los otros dos, quizá menos conocidos entre ellos, con menos familiaridad, empezaron a sentir esa sensación del silencio entre extraños, del no saber qué decir, del tener que decir algo, del olvidar la opresión que causa la falta de comunicación. Y en lugar de hablar de, qué se yo, del tiempo, como forma de iniciar un tema, decidieron sacar sus móviles, esperando a que la persona en común retomase su presencia en la mesa y los sacase del apuro. Y así fue. Terminado el mensaje, la primera guardó su móvil y poco tardaron los otros dos en imitarla, en hacer lo mismo. Y se volvieron a enfrascar en una conversación de la que ni conozco sus términos ni me importan lo más mínimo.

Quizá si esos dos se hubiesen conocido en un Messenger, hablarían sin problemas, sin coacciones. Quizá la tecla esté cerrando el camino a la palabra. Quizá nos estamos acostumbrando a hablar con máquinas en vez de con humanos…

O quizá sólo sea una paja mental mía, porque cuando como solo me aburro muchísimo………….


8 comentarios:

tootels dijo...

y el bluetourl!!?? para que lo tienen.. si es que la gente ya no sabe divertirse... ainss.. jo jo jo

Bambu dijo...

Puede que resulte más cómodo hablar con una máquina y que las caras den algo más de respeto.

Aún así sigo prefiriendo una conversación en persona, con estas nuevas tecnologías un montón de detalles se quedan por el camino.

Un saludo!

La enfermera mas dicharachera dijo...

Jajajaj... que no hombre. No es una paja mental. Yo tb lo he pensado. Hablo mas tiempo al dia con mis amigos en el messenger que de palabra.
Un beso!

Zanzara dijo...

Jajajajaa, me has recordado a mí misma, yo odio comer sola, me aburro tanto como tú y me da por fijarme demasiado en la gente, tanto que a veces he sentido alguna mirada clavada en mi diciendo "qué pasa!?"...

De todas formas tienes razón, quizá la gente se sienta vulnerable en el cara a cara, sin la máscara que nos proporciona la maquinita esta... no lo sé.. JA! Pero que no se olviden que las carga el diablo y tú y yo lo sabemos bien, que se estropean y hacen lo que les viene en gana cuando menos te lo esperas!

Mil besos!

Lovely dijo...

Holaaaaa, no sé cómo llegué aquí, pero me ha parecido interesante tu entrada.
Yo pienso que es un poco de todo: por una parte sí, es cierto que muchas veces nos comunicamos más cómodamente a través de las máquinas. Es una forma de relacionarte con los demás de forma cómoda, no requiere el esfuerzo de sonreir, ni prestar atención, ni tan siquiera escuchar al que está del otro lado. Muchas veces enviamos un mensaje que ni siquiera tendrá respuesta y nos quedaremos con la satisfacción del deber cumplido.

Y por otra parte, en la situación que describes, yo creo que simplemente estaban utilizando el teléfono como un recurso para rellenar un vaciío que muchas veces se produce cuando estamos entre desconocidos con quienes no necesariamente tenemos buena relación o la suficiente confianza.

Un saludo

Inquina Colectiva dijo...

Eso pasa por no acercarte, visto el panorama, y entablar una amistosa charla con ellos. Resultado, tres zombies al telefono y un abogado despedazando con la mirada a quien pasa, mientas come solo, desde la esquina "estratégica" del restaurante, donde se ve a todo bicho viviente co-actuar.

Zanzara dijo...

Paco, cuando tengas un momento, pásate por mi mirador, tienes un regalo.

Besos mil!!

MiMi dijo...

Tienes razon...pero aun asi yo prefiero el cara a cara...soy timida al principio pero se me pasa al rato!!!!^^

BESOS!